
Somos campesinas y campesinos comprometidos en la protección de nuestros recursos naturales.
Defendemos la justicia social y los derechos de las comunidades campesinas en la lucha contra el despojo.
Dicen las abuelas y los abuelos que cuando el depredador tiene hambre, actúa en silencio. Pero cuando el depredador siente que su tiempo se acaba, hace ruido, mucho ruido. Hoy ese ruido viene del cielo y cae sobre Palestina, tierra de Jesuscristo y sobre Caracas, tierra de Simón Bolivar. Misiles, discursos y mentiras envueltas en la palabra “libertad”.
Que nadie se confunda: ese estruendo no está dirigido solo a Palestina o a Venezuela. Es un mensaje para toda América Latina y el Mundo.
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Lo que ocurre en Gaza y en Venezuela no es un episodio aislado ni un “conflicto lejano”. Es parte de la geografía del despojo que se reconfigura a escala global. El Imperio —ese que cambia de rostro pero no de método— ha vuelto a desempolvar la Doctrina Monroe, ahora disfrazada de tecnología, sanciones, guerra híbrida y bombardeos “preventivos”. contra el narcotráfico. No buscan democracia; buscan litio, petróleo, oro y por supuesto nuestra agua sagrada.
Buscan tiempo, porque saben que su hegemonía se les escurre entre los dedos.
La geopolítica es clara: el Dragón de Oriente y el Oso del Norte disputan espacios, y el Águila de Hierro intenta reafirmar su dominio en lo que llama su “patio trasero”. Para ello necesita disciplinar al Sur, asegurar rutas, controlar reservas estratégicas y convertir territorios vivos en zonas de sacrificio. Y cuando el Imperio actúa así, no solo destruye pueblos: destruye la paz y la vida misma.
Hoy el Derecho Internacional yace roto. La Carta de las Naciones Unidas es papel mojado que estorba al poder. No hay Consejo de Seguridad, no hay legalidad, no hay defensa propia. Solo la ley del garrote. La ley del que golpea porque puede, porque sabe que mañana quizá ya no pueda hacerlo.
¿Y qué tiene que ver esto con Santa María Chi, con Sitilpech, con Chocholá, con Luis Chuc, con Efraín Calderón Lara, con Felipe Carrillo Puerto, con Yucatán y con México?
Todo, absolutamente todo.
Porque el mismo modelo que bombardea Palestina y Caracas es el que contamina cenotes, criminaliza defensores, privatiza la tierra y judicializa la dignidad. El despojo global necesita expresiones locales. Aquí no llegan con misiles, llegan con permisos ambientales falsos, con jueces obedientes, con policías y con campañas mediáticas que llaman “radicales” a quienes defendemos la Tierra y la Vida.
La persecución de defensores del territorio no es un error: es una estrategia. El arresto domiciliario de un compañero, el hostigamiento a comunidades enteras, son advertencias. El mensaje es simple: “defender la tierra tiene consecuencias”.
Lo que no dicen es que rendirse las tiene peores.
Desde la geopolítica popular lo entendemos así: no hay saqueo sin fragmentación social. Por eso buscan dividirnos entre “buenos obedientes” y “malos rebeldes”, entre comunidades aisladas, entre quienes creen que el problema es local y quienes aún no ven el mapa completo. Lo mismo que harán con aquellos que huirán de Venezuela: usar el dolor humano para justificar militarización, control y miedo.
Pero la historia también nos enseña otra cosa: cuando las gotas se juntan, hacen río. Y el río rompe la piedra.
La Unión Latinoamericana ya no es un discurso bonito para los días de fiesta. Ya no es un sueño de poetas o libertadores a caballo. Hoy, la Unión es la única trinchera que nos queda. Es una necesidad de supervivencia biológica y política.
La defensa de la tierra en Yucatán es parte de la defensa de la soberanía continental. La memoria de Felipe Carrillo Puerto no es pasado: es método.
Las Ligas de Resistencia no son reliquias: son herramientas vigentes para enfrentar un sistema que sigue concentrando riqueza y repartiendo miseria.
Por eso, hoy 3 de enero, honrando la sangre derramada que aún nutre nuestro suelo, hacemos un llamado al despertar de la conciencia. Es hora de reformular las Ligas de Resistencia. No como monumentos al pasado, sino como herramientas vivas para el futuro.
Que Yucatán sea el espejo donde se mire el mundo.Que la Hidra Imperialista sepa que aquí se ha topado con algo que no comprende:
Somos colmena de abejas meliponas.
No tenemos el aguijón del odio, ni buscamos la guerra. Somos seres de paz, creadores de la miel que sana. Somos colmena. Y cuando la colmena se organiza, cuando miles de alas vibran en la misma frecuencia, no hay depredador, por gigante que sea, que pueda meter la mano sin salir derrotado. Nuestra fuerza no está en la violencia, sino en la unidad inquebrantable, en el trabajo colectivo, en la terquedad de existir y florecer donde ellos imponen con despojo y muerte.
Desde las Tierras del Mayab, decimos con claridad:
Nuestra organización y nuestra dignidad es tan fuerte que el dinero no puede comprarla. Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo llame a formar la #UniónLatinoamericana y las #LigasDeResistencia en todo el territorio del Bravo a la Patagonia. Es urgente e imperativo.
Tierra. Unión. Libertad.
Coordinación de Comunicación
Frente Campesino en Defensa de la Tierra y la Vida (FCDTV)
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