
Somos campesinas y campesinos comprometidos en la protección de nuestros recursos naturales.
Defendemos la justicia social y los derechos de las comunidades campesinas en la lucha contra el despojo.
“Solo por defender la tierra, el agua, la vida de nuestros hijos nos golpean y encarcelan” (palabras pronunciadas el 11 de mayo 2023 en la mesa de dialogo entre el FCDTV y el gobierno federal)
El jueves 11 de mayo fue un momento histórico, se dio un acontecimiento inédito en la lucha de los pueblos contra la privatización de sus tierras, la contaminación de sus mantos freáticos, por sus derechos agrarios e indígenas y la salud de sus familias. Después de muchos intentos de buscar ser escuchados por el gobierno estatal del cual solo recibieron desprecio, represión y persecución, 110 representantes de más 20 ejidos del Frente Campesino por la Defensa de la Tierra y la Vida, lograron sentar a 11 instituciones del gobierno federal para iniciar un dialogo con sus diversas demandas; alto a la persecución y encarcelamientos de los defensores del territorio, liberación del compañero motuleño injustamente encarcelado, recuperación y defensa de sus tierras y recursos naturales, apoyo a la producción, desarrollo agrícola y agroecológico, capacitación y educación para los jóvenes de sus comunidades. Fueron las mujeres quienes expresaron ejemplarmente con mayor contundencia la gravedad de la pobreza y el abandono del campo. Se prepararon y describieron la problemática denunciando con valentía y de manera colectiva a las empresas porcícolas, cervecera, inmobiliarias, los empresarios, autoridades y funcionarios implicados en la corrupción, despojo y violación de sus derechos agrarios, sin permitir la manipulación ni la imposición de un dialogo individualizado.

El logro alcanzado fue fruto de mucha tenacidad, insistencia, superar adversidades, pero sobretodo de la conciencia de la organización, la unidad y la solidaridad en las y los miembros del FCDTV. En este proceso ha sido fundamental mantener la autonomía, independencia y la solidaridad como principios rectores del frente.
En este momento histórico padecemos una gran crisis civilizatoria, asistimos, quizá como nunca, a ser responsables de darle un respiro al planeta y a la humanidad entera. Estamos ante el colapso que el actual modelo de desarrollo capitalista ha generado, depredando, contaminando y empobreciendo hasta el límite actual, las catástrofes atmosféricas, el calentamiento global, migraciones climáticas, pandemias, guerras, sufrimiento, al extralimitar la capacidad de la tierra, las padecemos hoy en toda su intensidad, y con mayor gravedad los pueblos indígenas.
El principio, en el que se han basado y que han impuesto los países del norte, “el crecimiento económico”, como fin y medio, y como cultura hegemónica el consumismo, nos ha llevado a la mayor hecatombe, la amenaza de la existencia de la especie humana y de muchas especies, pues es imposible satisfacer las necesidades basadas en una principio ideológico de consumismo ilimitado, cuando los recursos del planeta se están agotando o ya se han agotado. En el que además la apropiación de esos recursos y la riqueza queda en el 10 % de la humanidad, mientras más de la mitad del planeta vive en pobreza, padece hambre y violencia, 70 millones mueren anualmente por hambre.
A partir de 1990 desaparecía una especie por día, hoy desaparece una especie cada 20 min.
No podemos seguir imponiendo un modelo económico que es una falacia, un espejismo y un suicidio inminente pues el crecimiento indefinido e ilimitado hacia el futuro es imposible. Ya desaparecieron los glaciales que eran las capas protectoras del planeta. La biodiversidad mundial está amenazada por la actividad humana y, ahora, además, se suman los efectos del calentamiento de la Tierra. La alteración de los ecosistemas costeros y terrestres, y la desertificación destruirá los hábitats naturales que ocasionará la extinción de miles de especies. Ya lo decía el informe1972 "Los límites del crecimiento: informe al Club de Roma sobre el predicamento de la Humanidad":
“Cambiar es imperiosamente necesario. Cambiar nuestra forma de vivir, disminuyendo la excesiva interferencia de las personas sobre el planeta. Cambiar la estructura de la sociedad actual, apreciando la calidad de vida, que prospera en situaciones de valor intrínseco, más que adherirse a un estándar de vida cada vez más elevado. En consecuencia, las políticas deben ser cambiadas, políticas que afectan a las estructuras económicas, tecnológicas, e ideológicas básicas.”
Y son precisamente los pueblos indígenas los más amenazados, los que mejor han cuidado de la naturaleza, como parte de la propia cosmovisión de su existencia, pues la tierra es su madre no una mercancía, ni un recurso a vender o explotar. Ahora se vuelven los defensores del territorio más perseguidos y asesinados por estas empresas transnacionales en su ambición por apoderarse y explotar ilimitadamente las energías naturales, solo en México 140 defensores del territorio han sido asesinados en los últimos 9 años.
Detrás de esta historia negada por el relato dominante es urgente poner sobre la mesa la trascendencia de la cultura de los pueblos originarios latinoamericanos, y recuperar desde otra visión histórica, de largo aliento, la ligazón que hay entre la resistencia de los pueblos indígenas y las consecuencias en la sociedad global por la negación cultural de la ética, epistemología y paradigma civilizatorio de estos pueblos.
En el momento actual, de tantos conflictos violentos, para construir la paz mundial, la pluriversidad y la multiculturalidad en los derechos humanos abre la puerta a estas prácticas culturales y epistemologías indígenas, como el Sumak kawsay, el Lekil kuxlejal latinoamericanos o el Ubuntu africano, donde no existe la competencia sino el bien común, la solidaridad, la colaboración, la reciprocidad, la armonía entre los seres humanos y la naturaleza, y la no violencia como principio de realización humana.
Se vuelve un imperativo defender la vida y salvar al planeta Tierra. El papel que juegan en este desafío los pueblos indígenas es fundamental.
Desde el siglo xvi son muchas las sublevaciones y diversas las formas de resistencia como los pueblos originarios han enfrentado las diversas guerras de exterminio y políticas negacionistas, colonialistas e integracionistas, que se les ha impuesto. Esta realidad de la condición humana, la lucha por la libertad, la dignidad y la identidad son intrínsecas a la sobrevivencia cultural de cualquier grupo humano, sin embargo no todos los grupos étnicos han sobrevivido. Los grupos étnicos de América latina representan una de las mayores poblaciones vivas del mundo, se vuelven fundamentales por su sabiduría y cultura ecológica, su vigencia actual ante las luchas por aparecer en el más alto nivel de los Estados nación, sus constituciones políticas y gobiernos.
El largo y doloroso proceso de exterminio de los pueblo indígenas, que inicia con la conquista y la colonia, por Europa, y en el siglo xix también por Estados Unidos, sigue actualmente siendo una realidad, que se mantiene por la ambición de los recursos naturales, que han enriquecido a esos países invasores, en un continuo despojo y distintas formas de esclavitud y exclusión de los pueblos originarios de América Latina. El sistema capitalista que resulto de este proceso de extracción, despojo, explotación y acumulación se ha perpetuado por las mismas clases dominantes y formas de gobierno en toda la región latinoamericana, en su fase del imperialismo y ahora del neoliberalismo. El proceso histórico de independencias de estos países, termino siendo otro tipo de dependencia, para repartirse la riqueza entre los poderes dominantes de fuera, y los de dentro.
Nuevas epistemologías desde el sur, relatos desde los vencidos, descolonización del pensamiento nutren esta necesaria visión más integral de nosotros mismos. La cosmovisión de un paradigma biocéntrico, abre camino de esperanza ante las consecuencias del antropoceno que actualmente padecemos y nos puede llevar a la extinción de la especie humana y de muchas otras.
A pesar de la tendencia del modelo capitalista, a lo largo de estos dos siglos, que se reproduce en los Estados nación, y avasalla a los pueblos indígenas hacia su exterminio, los movimientos de resistencia y las estrategias de adaptación de estas minorías van creciendo en los países latinoamericanos, como lo podemos ver en las últimas décadas del siglo xx, en México, Bolivia, Perú, Ecuador y Colombia. Es en este devenir en que se dan muchos claroscuros, avances y retrocesos de los movimientos, transiciones, migraciones, pérdida de identidades, conflictos intercomunitarios, alianzas con organizaciones civiles y movimientos sociales, que reivindican los valores culturales, los recursos naturales y el territorio, se hace presente el escenario donde será necesario el dialogo, abrir conciencia y espacios para la pluricuturalidad.
Dar una explicación que dé cuenta del modo como han resistido los pueblos originarios y se han transformado en ese proceso dentro de los Estados nación será un aporte a la inclusión constitucional y más allá, a la justicia, que en el caso de México, están abriendo conciencia y generando alternativas contra el neoliberalismo y por un mundo más justo e incluyente, como lo planteó el EZLN en el encuentro internacional en 1996 en Chiapas (Encuentro por la Humanidad y contra el Neoliberalismo). Describir como han enfrentado los desafíos históricos y que viven en la actualidad, ante la realidad social de exterminio, puede abrir posibilidades y nutrir diversas alterativas de esperanza y futuro.
Recuperar estos procesos históricos de nuestros pueblos mayas desde la lucha y estrategias con una visión, una historia contada desde los vencidos, en la búsqueda de otra interpretación no la de la dominación o la ideología oficial, de lo no dicho y escondido en esos relatos parciales.
Es el proceso histórico de sobrevivencia, rebeldías, adaptaciones que los pueblos indígenas realizan para lograr el control territorial, autonomía y acciones de defensa en sus comunidades, sus prácticas, tradiciones, identidad y saberes culturales, la reconstrucción histórica de expresiones de lucha y unidad.
Algunos pueblos indígenas han logrado sobrevivir al poder exterminador del Estado y a la cultura hegemónica mundial, debido a las multifacéticas y diversas estrategias de oposición, sujeción voluntaria (bey walé), rebeldía, confrontación, adaptación, creatividad sociocultural, y coyunturas históricas y ambientales, que los mantiene en su persistente proyecto civilizatorio de futuro.
Recordando algunas palabras del motuleño ejemplar en el amor a su pueblo hasta la muerte, Felipe carrillo Puerto en un artículo de su autoría:
“Cuando el conquistador despojó al indio de sus tierras, automáticamente le quitó su libertad. Tierra y libertad son sinónimos en México…los mayas han persistido a través de los siglos a pesar de la persecución y la negación… La revolución en Yucatán tiene un objetivo fundamental, hacer del indio maya en comunidad un ciudadano libre, autosuficiente y seguro de sí mismo... Nuestra primera meta ha sido redistribuir las tierras comunales o ejidos a nuestra gente. La tierra no se da a los individuos. Los mayas son un pueblo comunitario, con una gran responsabilidad de grupo. Las tierras son comunes y pertenecen a la comunidad…ninguna persona puede comprar o vender la tierra comunal; cada quien tiene solamente el derecho de trabajar la tierra y disfrutar los frutos que produzca, Con sus propias escuelas, con productos agrícolas diversificados para el autosostenimiento, con organización social en cada pueblo para a tender las necesidades espirituales y sociales, con organizaciones cooperativas de producción y consumo, música , danza, ciencia, tendremos un Nuevo Yucatán, que preservará todo lo que es útil y bello en la tradición de los mayas…y ser ejemplo para México y el mundo. El futuro de Yucatán pertenece a los mayas.” (Suku’um Felipe. Felipe Carillo Puerto y la revolución maya de Yucatán/ Armando Bartra- México: FCE, 2020)
%209.44.11.png)
Esta memoria histórica más que un sueño inconcluso, nos compromete a difundir y socializar los logros para fortalecer a los comités ejidales del FCDTV e impulsar esos procesos productivos, socioculturales que tanto necesitamos.
%209.38.39.png)
%2015.24.32.png)
